Santísima Muerte protectora,

dueña y señora de la vida,

ángel que nuestro padre creó

para ayudar y servir.

Hoy te imploro,

te  suplico que me consedas

la salud y la vida de

(se dice el nombre)

que sus días sobre la tierra perduren,

que su cuerpo recobre el vigor y la energía.

Tú que todo lo puedes, sálvalo y hazlo volver a su estado de salud.

Yo te imploro,

te lo pido en este día,

en esta hora,

por Jesucristo vencedor de la cruz,

conmúevete y traelo de regreso.

Ámen.